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El dolor de espalda o dolor lumbar es una de las dolencias músculo-esqueléticas más frecuentes, colocándose como el segundo problema de salud crónico en España, por delante de patologías como la Artrosis o Diabetes. Aproximadamente un 80% de las personas lo presentará al menos una vez en la vida.

Los picos de prevalencia de esta dolencia se sitúan en plena adolescencia, siendo el cuidado y una correcta higiene postural, imprescindible para evitar lesiones tales como la escoliosis. La siguiente franja de edad, con mayor número de casos que la anterior y, más agudos, se encuentra entre los 40 y 55 años. Sobre todo, encontramos un aumento del número de casos entre personas que pasan la mayor parte de su tiempo, en general trabajando, sentadas, en posturas incorrectas y, con una actividad física reducida o nula.

El dolor de espalda o dolor lumbar se localiza en la parte inferior de la espalda, correspondiente a la zona lumbar de la columna vertebral y, afecta a la zona que se extiende desde la parte más baja de las costillas hasta la zona glútea, con o sin compromiso de las extremidades inferiores (piernas).

Comienza, en la mayoría de los casos, tras un esfuerzo físico brusco o tras realizar un “falso movimiento” y podemos describirlo como dolor agudo que sentimos en la zona lumbar o parte baja de la espalda que en muchas ocasiones viene acompañado de una rigidez en dicha zona.

Clasificación según la causa del dolor:

Atendiendo a la causa, podemos clasificar el dolor en:

1. Tipo mecánico: es el más habitual, suele agudizarse durante el día tras periodos de movimiento y, cede con el reposo. Puede desencadenarse, entre otros, tras el espasmo muscular del cuadrado lumbar.

2. Tipo inflamatorio: no cede con el reposo y en algunos casos reaparece o empeora con el descanso nocturno, suele mejorar con la actividad. Es característico de enfermedades reumáticas como la artritis, espondilitis anquilosante, etc.

3. Tipo neurológico: causado por la irritación o compresión del nervio. El dolor que sentimos realiza un “recorrido” –dermatoma– (zona enervada por el nervio). Solemos sentirlo por las noches.

Las lumbalgias que se pueden tratar a nivel osteopático constituyen el 90% de los casos

Osteopatía en León: cómo se trata la lumbalgia

Con la Osteopatía nos centramos en encontrar la causa del problema, el origen y, sobre todo, en tratar de darte una solución, devolverte la libertad, la que nunca debió irse.

El tratamiento osteopático consistirá en liberar las tensiones y bloqueos/hipomovilidades articulares que, en este caso, puedan encontrarse a nivel lumbar, debido a que provocan alteraciones en la movilidad, devolviendo el correcto funcionamiento biomecánico de la columna lumbar y cintura pelviana.

Pero no debemos centrarnos solo a nivel articular, ya que las lumbalgias, se asocian también, como ya hemos mencionado, a alteraciones a nivel del tejido blando (músculos de la espalda implicados en un dolor lumbar). De forma conjunta al tratamiento osteopático y, para lograr un mayor éxito en el mismo, trabajaremos a nivel muscular y ligamentoso, mejorando así la movilidad articular, elasticidad y el propio tono muscular.

Prácticamente, de forma inmediata, se puede notar un descenso importante del dolor, incluso el total del dolor, dependiendo de la persona, pero sobre todo, una mayor movilidad, que es el parámetro más importante que nos va a indicar que, tanto el tratamiento como las manipulaciones, han sido efectivas. También se puede sentir fatiga o dolores tipo agujetas en lugares diferentes debido a las readaptaciones del cuerpo, estos síntomas que desaparecerán en 2 o 3 días como máximo.

Recomendaciones saludables para la columna lumbar

1. Cuidado de la alimentación, evitar el aumento de peso.

2. Actividad física para mejorar el tono muscular y prevenir.

3. Control de la postura.

4. No levantar grandes pesos, sin la postura adecuada.

5. Cuidado de las horas de sueño, higiene del sueño.

Como parte del tratamiento de prevención, se recomienda visitar a un/una osteópata, al menos, de forma trimestral, en el caso de que los síntomas hubieran remitido o bien, acudir al osteópata en cuanto comiencen las molestias, sin esperar a que nuestro dolor se convierta en una lumbalgia crónica y nos imposibilite.

Consulta con tu osteópata en León

Puedes consultar con Óscar Martínez, osteópata en el Centro Médico Gran Vía de León

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